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martes, 10 de noviembre de 2009

¿Existe nuestra alma gemela?


Llamálo como quieras: el hombre o mujer ideal para vos, tu media naranja (¡que feo que suena eso por Dios!!), el hombre/mujer de tus sueños, tu alma gemela. Hay una historia que cuenta Platón, el filósofo, respecto al alma gemela, éste explicaba en su libro "Del Banquete o del amor " lo siguiente: decía en un pricipio había tres sexos; los hombres, las mujeres, y lo seres andróginos (o sea seres que son tanto masculinos como femeninos). El sexo masculino era producido por el Sol, el femenino por la Tierra; y el andrógino que participaba de la Tierra y el Sol. Conservaban de estos principios su forma y su manera de moverse esférica.Sus cuerpos eran robustos y vigorosos; y su valor elevado, lo que les inspiró la audacia de subir hasta el cielo y combatir contra los dioses. Júpiter, enfurecido, por tan vil afrenta, por parte de estos seres adróginos, no quería desafiar a su creación, pero sí llegó a una conclusión: separarlos en dos unidades. Entonces lo seres que provienen de aquella separación van por la vida buscando su otra mitad. Esto no es más que un mito, una forma fabulosa de contar de donde surge el amor y la simpatía hacia el otro. Pero si hablamos fuera de mitos y cuentos fantásticos, ¿existe un sólo amor, una mitad, un otro que nos complemente? Creo que la respuesta es no. ¿Pero por qué no? Porque, como seres humanos que mudados nuestra biología constantemente (y sino vean como cambia nuestra piel, como crecen nuestros cabellos y uñas) nuestro espíritu y carácter va cambiando al únisono que nuestra biología. Es muy difícil mantener una relación durante años, ni hablar de décadas. El amor, el erótico, es de todo menos incondicional. Está sometido a las pasiones y los vaivénes del deseo, que generalmente éste es fugaz como la vida de una mariposa. Entonces lo que un principio creemos que alguien se "convertirá en el amor de nuestra vida" le vamos viendo poco a poco los defectos y miserias humanas que, por supuesto, todos como seres imperfectos que somos poseemos. El amor, tal como lo presetan las novelas y epopeyas míticas, no dura ni pervive los cien años que nos hacen creer. Tal vez no por mala voluntad, sino me atengo a mi primer argumento, tal vez no sea mala voluntad pero si nuestra naturaleza, nuestro carácter se va adptando a las diferentes situaciones y va mudando y la persona que no tenemos al lado, no hace una transformación similar a la nuestra es muy difícil mantener a "esta alma gemela". Entonces pasará que luego en otro/a veremos una posible alma gemela y así sucesivamente. ¿Y sino por qué existe la infidelidad? ¿Por qué hay parejas o matrimonios que se divorcian? Porque todo cambia en esta vida,porque nada es eterno. Como decía el filosófo Heráclito "todo cambia, todo fluye, nada permanece. “No podemos bañarnos dos veces en el mismo río”. Entonces a vos muchacho, muchacha que vas vagando por la vida creyendo que algún día encontrarás a tu Mesías, vos sos tu Jesús Personal, no hay Mesías del amor que te salvará. Cínico tal vez un poco, realista... seguro.

lunes, 29 de junio de 2009

¿El amor es 90-60-90?


Mi curiosidad me lleva a explorar la mente humana y la sociedad. Hay veces que suelo entrar a salas de chat y veo lo que la gente se pregunta a la hora de conocerse. Además del típico ¿de dónde sos?, ¿de qué trabajás?, sobre todo los hombres suelen hacer una pregunta, a mi modo de ver súper fastidiosa: ¿qué medidas tenés? o inmediatamente piden la foto a la susodicha en cuestión... Entiendo el tema de las preferencias... entiendo que haya gente que le pueda gustar las chicas esculturales o de buen cuerpo... ¿pero para engarcharte con alguien es condicion sinequonon las medidas? Me llegan muchas veces mails de chicas que dicen dicen ser gorditas y que sus "novios" la dejaron por tal condición. Muchas veces paso por blogs de pro-anoréxicas y bulímicas y dicen que quieren adelgazar, albergando la falsa esperanza que siendo un esparrago la van a querer más. El amor, el verdadero, no el plástico, no tiene medidas, no es una muñeca Barbie. (¿Si Barbie engordase Ken la dejaría por estar gorda?). Hay una obra de teatro llamada "Gorda" que explora esta temática. El protagonista masculino, un líder en el trabajo, se enamora perdidamente de una "gorda" compañera de oficina que tiene 30 kilos de más. El protagonista, se va desmoranamente lentamente a partir de las críticas y burlas que recibe de sus compañeros de trabajo. Esta obra, sacude, lo que pasa en la sociedad actual: enamorarse de una gorda está mal. Enamorarse de una gorda es sinónimo de ser perdedor, porque la chica de tus sueños tiene que ser una una muñequita artículada.
El aspecto físico, desde mi punto de vista, es sólo una parte más del ser humano y para construir un amor "real" o verdadero, con el pasar de los años, se va construyendo en base a intereses y proyectos en común. No hay que caer en la trampa de las medidas... porque la medida del amor es amar sin medida...

lunes, 4 de mayo de 2009

Dar vuelta la página

Hoy me llegó la siguiente consulta:

Sostuve una relación afectiva con una mujer mayor que yo (11 años mas), la cual empezó por internet, de modo rápido nos conocimos en persona y decidimos vivir juntos, para eso yo vivia a 4 horas de su ciudad y ella me ayudo a irme a su ciudad, batallé mucho para conseguir empleo y comenzaron los problemas, mismos que se fueron solucionando con los meses, parecia que la relacion iba excelente pero ella empezo a salir con otras personas aun viviendo juntos y yo le reclamaba, a fin de cuentas ella me engaño y decidio termonar una relacion de un año. a pesar de que ella me engaño, de que ella me hizo sufrir mucho a su lado yo me encariñe mucho con ella y luche hasta el ultimo dia que estuve con ella, ella decidio romper de lleno con la relacion y no desea mas contacto conmigo, y yo no la he olvidado, no la molesto tampoco llamandole ni visitandola pero esta siempre en mi corazon, se que jamas la podre olvidar porque fue algo muy hermoso pero siento que ella por su edad lucho por cambiar su forma de vida pero no pudo al final.Muchas gracias por leerme.


Héctor Enrique.


Lo que voy a escribir va dedicado a Héctor y a todos aquellos que no pueden olvidar un amor, o se quedan llorando por su pasado. Hay momentos para estar mal, para hacer el duelo, para llorar por un amor que se perdió, me pregunto realmente si se pierde un amor, o si será que simplemente llegó a su fin, como muchas cosas que acontecen en nuestras vidas. Como he escrito anteriormente es natural sentirse mal, apesadumbrado cuando alguien que hemos querido mucho se va de nuestro lado, o se produce un distanciamiento mutuo, sin embargo el mirar para atrás constantemente es muy poco sano. No soy partidaria de "todo pasado fue mejor", o referido al amor "no voy a conocer otra persona como fulanito o menganito". Son pensamientos altamente destructivos que lo único que hacen es llevarnos a deprimirnos, sentirnos nostálgicos (fijénse nomás la etimología de la palabra nostalgia: algia, "dolor", nos "regreso"). Mirar al pasado es bueno cuando podemos reflexionar y ver qué cosas funcionaron en nuestra relación y cuáles no, pero sentir una melancolía excesiva es algo malsano... es en ese momento que tenemos que dar vuelta de página y escribir un nuevo capítulo en el libro de la vida.
Les dejo un poema de Gabriel García Márquez que es bastante trillado pero a mi modo de ver bonito porque habla un poquito de la relación de nosotros con los otros y con nosotros mismos y nuestra sana autoestima.




13 Líneas por Gabriel García Márquez




1. Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.
2. Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
3. Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser.
4. Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.
5. La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
6. Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede
enamorar de tu sonrisa.
7. Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para una persona tú eres el mundo.
8. No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.
9. Quizá Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona
adecuada, para que cuando al fin la conozcas sepas estar agradecido.
10. No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.
11. Siempre habrá gente que te lastime, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso en quien confías dos veces.
12. Conviértete en una mejor persona y asegúrate de saber quién eres antes de conocer a alguien más y esperar que esa persona sepa quién eres.
13. No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas.
Recuerda:"TODO LO QUE SUCEDE, SUCEDE POR UNA RAZÓN"

miércoles, 29 de abril de 2009

Engaño y venganza

Un lector me preguntó lo siguiente: ¿que opinás del deseo de venganza cuando te han metido los cuernos? he intentado leer algo de freud o lacan al respecto, los lugares comunes ya los he escuchado, que de nada vale vengarse, que lo mejor es olvidar, bla,bla,bla, pero me gustaria escuchar algo más profundo, que explique los contenidos inconsciente en ese deseo de venganza o que se yo. Raúl.
La venganza es es un sentimiento natural en el ser humano, es un sentimiento, una necesidad de hacer daño a la otra persona/s por el daño que a nosotros esa persona/s no ha infligido. Ya desde los tiempos biblicos se habló del "ojo por ojo, diente por diente". Dista mucho de ser un deseo incosciente, es una sentimiento que se exterioriza. En algunas sociedades actuales (las islámicas por ejemplos) el marido si se entera que su mujer le ha sido infiel ésta es llevada a la plaza pública donde es apedreada hasta su muerte, o hasta que "haya aprendido su lección". En el sentimiento de venganza siempre hay un deseo (conciente) de querer enseñar al otro lo que está mal, o lo que nosotros consideramos que es no es correcto según nuestra escala de valores. Es una manera de hacer "justicia por manos propias". Ahora bien, si la venganza, es un sentimiento natural, ¿es bueno sentir odio hacia una persona porque nos ha engañado? ¿es válido querer vengarse? Seguramente es muy natural tener estos sentimientos porque nos sentimos dolidos en lo más profundo de nuestro ego,pero por más que sea natural estos sentimientos no quiere decir que sean buenos para nosotros. Muchos venenos están están en la naturaleza, o sea son naturales pero si los tomamos nos morimos. Lo mismo pasa con nuestros sentimientos, sino los controlamos, pueden llegar a ser muy daniños. Entonces ¿cuál es la opción? ¿olvidarse y pasar a otra cosa? Calculo que no, lo mejor es recordar, tener en cuenta el daño que nos hizo esta persona, si seguimos manteniendo una relación con esta persona, ponerle sus límites, expresar abiertamente lo que nos pasa y resistir. La venganza es un sentimiento fútil que sólo nos rebaja a la altura de la persona que nos dañó.

domingo, 8 de marzo de 2009

Belleza física vs. belleza interior: ¿qué es lo que pesa al momento de enamorarse?

Concurso de belleza Miss Estados Unidos de 1928



Qué pregunta, ¿no? : ¿qué le ves primero a una persona a la hora de activarse tu "enamoramiento": el físico o su interior? Muchos contestarán (por vergüenza seguramente o falsa mosdestia ¡¡¡¡¡el interior!!!!) y sólo algunos dirán que juzgan a un libro por su portada. Analizando un poco esta situación siempre me he preguntado porqué en Hollywood las historietas de amor la representan muchachos y muchachas de menos de 30 años y con un semblante que el mismo dios griego Apolo hubiese envidiado. Y esto es porque nuestra sociedad tiende a igualar al amor con el ideal de belleza, que amor es igual a juventud y belleza. Sin embargo perseguir los ideales de belleza física no es algo que acontezca sólo en la actualidad sino que datan desde los cuentos infantiles pseudo inocentes como la Bella Durmiento (y sino fijénse el nombre, nadie lo hubiese titulado "la gordita durmiente", o "la no muy agraciada bella durmiente" seguramente el cuento no hubiesetenido tanto éxito y no hubiese llegado hasta nuestros días), Blancanieves y los siete enanitos, o la tan afamada "la Bella y la Bestia" (dicotomía de lindo/feo, y donde una bella se anima a amar a un feo... wowww súper transgresor el cuento...).
Es cierto también que los estandartes de belleza se han modificado con el cambiar de los años: si en los años '20 las mujeres atractivas eran aquellas que usaban pelo corto y no tenían casi pechos, en los '90 se revierte esa situación y surge la mujer con siliconas y extensión en sus cabellos. Si a finales del siglo XIX una mujer "gordita" era considerada bella porque estaba "sana" para poder pocrear, a fines del siglo XX aparece la mujer anoréxica como modelo a seguir.
Ser lindo o linda parece ser casi una exigencia hoy en día para conseguir una pareja, no es casual que abunden sitios y flogs donde chicos y chicas tengan que exponer sus carnes para ver si los consideran ¿sexy o no? (existe puntualmente un sitio donde la gente sube sus fotos, y las personas que entran a esa página le asignan puntuaciones por su belleza o su atractivo sensual ) ¿Pero es realmente importante la apariencia física para crear un lazo verdadero y fomentar un amor duradero con una persona? Considero que no. Hay algo de biológico en buscar en nuestra media naranja la simetría, o la belleza o algo que ésta nos signifique insconscientemente que el posible partenaire tenga "buenos genes" para trasmitir a nuestra descendencia. Sin embargo el ser humano no es sólo físico sino también mente y espíritu. Una relación duradera, y un amor real va mucho más allá de una cara bonita o un cuerpo voluptuoso o trabajado. Una relación se basa en la mutua confianza, en la comunicación (en poner en común, compartir momentos, ideales ) con el otro, los proyectos y el respeto.
Tal vez la belleza sea simplemente un buen disparador para poder seducir o conocer a alguien, digámoslo con otras palabras "un cebo", pero para mantener a la "presa" por muchos años hace mucho más falta que tener unas lindas facciones y un cuerpo atlético.
Yo voto por el contenido más que por el envase y ¿usted querido lector?

viernes, 12 de diciembre de 2008

Amor por chat y mentiras

Hola,hace un año conoci a un hombre x chat, de 24 años de Córdoba,él estaba viviendo en pareja y yo casada con dos hijos, siempre le oculte mi estado civil. Empezamos a chatear como amigos despues la relación se fue tornando más profunda, yo tenia intensiones de terminar con el pero cada dia se hacia mas dificil, despues de tantas peleas y reconciliaciones no podiamos dejar ...Me pide una foto y le mande una de una prima de 25 años. Ahi me propuse terminar con el, para todo esto ya era muy tarde el me decia que me amaba con toda su alma, lo mismo me estaba pasando a mi. Cada noche en el chat pensaba en decirle la verdad, pero no tuve valor y asi seguimos. Una noche me conto que se habia separado de su mujer para estar conmigo para siempre entonces me dijo q viajaba para buenos aires para vernos y estar juntos como siempre habia soñado, yo no estaba en el pais en esos dias..y termine con el x chat y tel. El me dice que no me va a dejar ir que me quiere de verdad. y yo no puedo decirle la verdad no quiero terminar de destruirlo, pensé en desaparecer del chat y cambiar mi numero de celular.Se que el sufre mucho por mi culpa. no se que hacer me siento tan culpable tan poca mujer tan despreciable...gracias :(
Alejandra
Estimada Alejandra:
Ya decía Joan Manuel Serrat que "nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio". Creo que realmente le debés una explicación a este muchacho y sería una actitud muy cobarde de tu parte si te atajas y no le decís las cosas como son... sé que es muy díficil, y que duele y va doler... porque digamos la verdad ¿quién ama que le mienten? ¿quién ama ser traicionado? Pero creo que por tu salud mental y por la de él, creo que la verdad como decía Jesús "te hará libre". Creo que una buena máxima para adoptar en la vida es "no hacer lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros". Vos ponéte en los zapatos de él por un segundo y pensá que él se enamoró de una ilusión óptica, él es grande y sabe perfectamente que el chat se presta para eso... sin embargo por ahí es todavía una de las pocas personas que cree en la palabra del otro. Entonces creo que por una cuestión de honor, tendrías que decirle la verdad y actuar con él como te gustaría que actúen con vos. Vos no sos despreciable ni mucho menos por haber mentido, pero creo que es hora de parar la mentira, vas a ver que cuando seas sincera te vas a sacar un peso enorme de encima. Además a lo mejor él no se enamoró de la fotografía de tu prima sino realmente de tu persona y no sabés como pueden terminar las cosas... todos cometemos errores en la vida, pero lo bueno de vivir hasta él último minuto que respiramos y nos morimos es que podemos enmedar los errores que cometemos. Hay que odiar el pecado pero amar el pecador. Creo que vos sabés que tenés que hacer lo correcto.
Espero haberte ayudado,
Un beso,
Mariana Amour

martes, 9 de diciembre de 2008

Apatía: cuando la pareja se diluye en la amistad


"El tiempo hace estragos" dice el dicho y esto casi se convierte en ley en las parejas. Uno de las rupturas más significativas que produce el paso del tiempo es la transformación del amor erótico en un amor casi "fraternal"(digo "casi" porque el amor de pareja no tiene la supuesta incondicionalidad del amor fraterno o amistoso)¿Está bueno que el amor erótico dé paso al amor amistoso? ¿cuán necesario es la atracción y el amor pasional para mantener una pareja a flote? Podría postular que no podemos basar una pareja sólo en el plano erótico/sexual o en una atracción física eterna. Los cimientos de una pareja se fundan con muchos otros elementos además del sexual: compañerismo, respeto, intereses en común, proyectos, etc. No podemos pretender que nuestro compañero/a sea el amante perfecto/a, que despierte pasión la misma pasión erótica que despertaba en sus comienzos. La pasión es como el fuego: prende facilmente, pero así como se enciende se consume rápidamente. Es en esta declinar lento (o no, esto dependerá de cada caso) pero sin lugar a dudas llamativo que el lugar del partenaire ahora va ocupando un lugar más de amigo o compañero antes que de amante. Pasa a ser aquella persona que le confiamos practicamente todo, esa mitad que nos acompaña a todos lados (en algunos casos realmente las parejas se simbiotizan de tal forma que las personalidad del individuo se diluye casi por completo) . Aquí es cuando la atracción sexual paso a un segundo, tercero o cuarto plano. Es en este interín que muchas parejas buscan el salvataje en la infidelidad. Un tercero sirve para reflotar las tensiones sexuales. No siempre se da esto, pero hay que estar atentos al al declive de la atracción y la sexualidad dentro de la pareja. Tampoco es que este en contra de un vínculo amistoso dentro de una pareja, pero hay que tener cuidado con la apatía y la astenia erótica, ésta es como un asesino silencioso que entra en puntas de pie y nos acuchilla por la espalda. Sigilosa como una serpiente, la apatía va envenenando de a poco la atracción sexual, para dear sólo vestigios de algo que mal llamamos "amistad".

sábado, 1 de noviembre de 2008

El amor y la aceptación hacia uno mismo


Hoy decidí ponerme a escribir sobre algo que venía pensando hace mucho tiempo y que por distintas circunstancias de la vida nunca lo pude volcar aquí, y es el amor y la aceptación de uno mismo. Las personas tenemos una tendecia a "ser" con las otras personas: nos medimos de acuerdo a lo que digan los demás y nos modificaciones (aspecto exterior, o interior) de acuerdo a los otros, al juicio del otro. Parece algo tan fácil decir "me quiero y me acepto como soy", pero pienso realmente que desde que somos niños nos programan para lo contrario, para no aceptarnos como somos, y cuando estamos en pareja, muchas veces el otro actúa como espejo nuestro y lo que nos molesta del otro, en muchas casos es porque eso que vemos feo en el otro es porque nosotros padecemos de esa característica que no nos gusta. Para estar bien con los demás es súper relevante estar bien con un mismo. ¿Parece una verdad de perogrullo, no?¡Pero qué difícil es amarse y aceptarse a uno mismo! El peor verdugo siempre es un mismo, siempre nos estamos castigando ya sea a través de la culpa, la ira, la preocupación, etc. Como generalmente no vivimos en plenitud, entonces tendemos a formar relaciones que no son sanas, ya sea con nuestras parejas, amistad, familiares, etc. Tendemos a etiquetarnos (yo soy de estar forma, siempre he sido así, nunca voy a cambiar) pero no hacemos nada para remediarlo, ni siquiera muchas veces lo intentamos. Ahí entra la postegación, siempre hay cosas más importantes que hacer que mirarse hacia adentro (el trabajo, el estudio, los hijos, las preocupaciones monetarias, lo que fuere), y luego nos preocupamos pensando que todo cambiará por arte de magia. Ya lo dije Platón que "la conquista de sí mismo es la mayor de las victorias". ¡Qué palabras tan sabias! El ser humano tiene una tendencia a dominar el mundo exterior, ¿pero qué hay de su mundo interior? Siempre está luchando con su mundo interior, y generalmente pierde. Tiene tanto miedo a afrentarse consigo mismo, que para enfrentar esos miedos se aferra inútilmente a cosas exteriores o relaciones destructivas.
Para amar a los demás hay que empezar por casa, y la casa es uno mismo: aceptar su cuerpo, su mente, y su espírituo. Para amar a los demás es condición sinequonon estar bien con uno mismo.


martes, 26 de agosto de 2008

¿Por qué la gente cambia cuando se pone de novio?


¿cómo era que decía la canción? La primavera, la, la, la, la sangre altera, te sube la presión y se te altera el corazón. El amor (o lo que sea parecido al amor: la pasión) hace que las personas se les altere no sólo el corazón sino también el bocho. Algo que me llama mucho la atención es cuando la gente, y en especial las mujeres, se ponen en pareja y automáticamente ya dejan de hablar en primera persona del singular (yo) y pasan a hablar con la primera persona del plural (nosotros). Por ejemplo: si antiguamente tu mejor amiga te decía "voy para tu casa y paso a dejarte los libros"... la frase se convertirá "Pasamos con Juan y te dejamos los libros". Es como las hermanas Malabuena de Antonio Gasalla, "están unidos hasta la médula". Ojo, no me califiquen de agreta, pero cuando una persona se apoya enteramente en otra, y deja de ser una entidad para pasar a ser dos, como si fueran siameses es algo que nunca voy a comprender. Generalmente, esto que relato a la mayoría de nosotros nos ha pasado con sus amigos, vecinos, gente cercana, etc. Es un fenómeno bastante común. También es "normal" que las mismas personas que criticaban lo que yo critíco ahora terminan actuando de este modo cuando encuentren a su "Julieta" o a su "Romeo". Son los que dicen "yo los sábados salgo con mis amigo/as y los viernes con mi novio/a" (esto antes de estar de novio). En situación post- novio: llamás a tu amigo y le decís ¿salimos este sábado? Te va a responder: "tengo el cumpleaños del primo del tío del cuñado de Coquita, la hermana de mi novio". Y vos ¿qué le respondés? Nada. Eso, absolutamente nada. Entendés la situación, le respondés con un tibio "Ah está bien", y cambiás de tema rápidamente, porque si sacás las incoherencias de su pensamiento a la luz o no te escucha o se enoja con vos. Luego llamás el próximo sábado con otra invitación y te dice "no, lo que pasa es que con Juancito sacamos entradas para el cine y la sacamos con anticipación sabés, porque eran más baratas" y siempre así... las excusas se van acumulando y el amigo que teníamos se va perdiendo en la maraña de la parentela del novio y otras cosas ( y excusas) cotidianas que "hacen las parejas". Es entendible que los primeros meses, cuando uno recién está de novio, dedique más tiempo a su tortolito que a sus amigos, pero cuando esta conducta se matiene por mucho tiempo (por años) ya resulta bastante llamativa. Recuerdo una profesora de inglés que solía hablarme todo el tiempo (o sea cuando metía bocado que no fuera sobre la clase de inglés que me impartía) sobre su pareja. Se me viene a la mente como le brillaban los ojos y me decía "Porque Fulanito es mi media naranja". Concepto erróneo si lo habrá el de la media naranja. ¿Acaso no somos una individualidad, un ser irrepetible, con un ADN único, con un pensamiento propio (o al menos tratamos de creer que tenemos un pensamiento propio)? Lo más triste de este pensamiento y de esta forma de proceder que describo arriba es que cuando estas personas se quedan sin pareja constantemente se quejan de que están solos, que quieren conocer a alguien, que la soledad les pesa (sino no existiría tantos sitios web dedicados a encontrar conocer personas con el fin de buscar una pareja), que extrañan a Fulanito, porque con Fulanito hacían no sé cuantas cosas juntos, etc, etc, etc. Me pregunto ¿no habrá un desbalance en esta forma de pensar y actuar? ¿No tendríamos que fomentar más nuestra individualidad, considerarmos seres exclusivos, con nuestros propios deseos, pensamientos, emociones y sentimientos? Me atrevo a responder o tirar como hipótesis que tal vez la gente "cambie" cuando se pone de novio porque tiene miedo de enfrentar su propia soledad, su propia angustia de saber que en este mundo nacemos solos y morimos solos. Creo que cuando nos aceptamos como está indivualidad única y solitaria que somos, recién ahí vamos a poder formar un vínculo "sano" y no enfermo con la otra persona, el vínculo absorbente no existirá y dejaremos de ser una unidad (una naranja) para ser dos personas (dos naranjas, con pensamientos, deseos y formas de sentir diferentes) que caminan por sendero de la vida juntos.

lunes, 11 de agosto de 2008

Ejercicio para superar una ruptura amorosa


Muchos de mis lectores me preguntan como olvidar a alguien que se ha querido o amado mucho. Esta respuesta tiene varias aristas y va depender en gran medida de la intensidad de la relación: más intenso el amor que se siente por nuestra pareja , más dolor habrá luego de la ruptura. Las memorias de nuestros ex pueden venir a nuestra cabeza como fantasmas y acosarnos de por vida si no hacemos algo para no olvidar. La avalancha de recuerdos pasados puede arremeter con la paz presente, el pasado puede ser muy destructivo: mata a la persona, mata su presente y su futuro. La pregunta es ¿cómo se hace para olvidar una relación que fue muy significativa en nuestra vida?




Ejercicio mental para superar una ruptura amorosa

No hay una sola manera de aliviar el dolor, pero lo que propongo aquí es un ejercicio muy sencillo y que puede servir para liberarnos del fantasma de un amor pasado. En una habitación, tranquilo, con los ojos cerrados (tal vez un buen momento para hacer esta practica es cuando te vas a acostar por la noche) imaginá que tenés varios recipientes. Estos recipientes representan tus emociones. En uno tenés tus añoranzas, tus deseos, eso que perdiste con ese ser que amabas; en otro recipiente, tenés almacenado todo el dolor que has sufrido. Ahora imaginá esos mismos recipientes, pero esta vez imaginálos vaciándolos. Al imaginarlos vacíos, tus emociones se renovarán y te convertirás en un "nuevo ser". El "vaciar mentalmente" estos recipientes puede tomar tiempo, incluso años, pero sólo los podrás vaciar si realmente lo deseas de corazón. De una manera similar, también podés llorar tanto como quieras y sentir el dolor por el amor perdido que has dado. Experimentá todo, cada emoción, desde el sufrimiento hasta el dolor y tratá de vaciar todos estas emociones de tu corazón.


¿Qué se debe tener en cuenta para encontrar el amor?

Estatua de mármol de Cúpido (Eros) con el arco en tensión (Museo Capitolino, Roma). Para los griegos Eros (o Cupido) significaba las fuerzas más profundas y poderosas de la naturaleza de hombre.

Esta fue una de las preguntas que me planteó un lector y que disparó en mí más preguntas tal vez que respuestas, pero voy a tratar de "responder" de alguna forma este interrogante. En primer lugar algo que me he planteado desde hace mucho tiempo es si el amor se encuentra. Mi padre toda la vida me dijo una cosa muy interesante y sensanta: que el amor no se busca sino que aparece. Si vamos a la raíz del término "encontrar" el diccionario tira dos acepciones: por la un lado dice que encontrar es "dar con alguien o algo que se busca" o "dar con alguien o algo sin buscarlo". En el amor me parece que es lo mismo que podemos dar con alguien buscando o sin buscar. Personalmente pienso que no hay una receta para "encontrar el amor", creo que lo más importante a la hora de amar y ser amado es estar receptivo a la onda expansiva del amor. Para amar a alguien, para encontrar el otro que nos acompaña en esta juego que se llama vida primero uno debe amarse a uno mismo, suena a verdad de perogrullo, a frase hecha, pero es así. Acaso Jesús no dijo que el primer mandamiento era "amarse unos a los otros como a sí mismo". Para estar bien con los otros, primero debemos estar bien con nosotros mismos, aceptarnos como somos, con nuestras virtudes y defectos y recién cuando estemos bien plantearnos ahí encontramos el amor (que esta búsqueda tal vez puede ser activa o no). Es muy frecuente la frase que dice " el amor se encuentra cuando menos se piensa" y de esta frase podemos aprender mucho, ya en la mitología romana Cupido, hijo de la diosa Venus (diosa del amor), se enamoró de Psique, una princesa mortal, sin buscarlo. Cuenta la historia que Venus celosa por la gran belleza de Psique manda a su hijo Cupido a matarla. Cuando Cupido se encuentra con Psique queda enamorado de su belleza, y no comete el asesinato que le había encargado su madre, sino todo lo contrario, se termina casando con ella. Como mortal, Psique tenía prohibido mirar a Cupido, y respetó esa norma hasta que un día, incitada por sus hermanas, no resistió más y lo miró a su marido. Eso le valió el castigo de ser abandonada: desde entonces, Psique recorrió el mundo en busca de su amado superando los obstáculos que le ponían los dioses. Finalmente, los dioses del Olimpo se compadecieron de ella, la hicieron inmortal y le permitieron volver a reunirse con Cupido. De esta historia, que es muy bonita por cierto, podemos aprender algo, que cuando menos los esperamos, el amor puede estar ala vuelta de la esquina o en nuestras propias narices y no darnos cuenta de ello, tal vez estar puros de corazón, receptivos al amor, con ganas de dar y recibir afecto, tal vez es ésta la única fórmula eficaz para encontrar el amor.

miércoles, 25 de junio de 2008

Del que tiene más de 20 (ó 30) años y nunca tuvo pareja

Del que nunca ha tenido pareja: se hará pasar por tímido/a, pero en el fondo es un gran egoísta y descomprometido

Sí, son esos especímenes que suenan raros, pero que los hay los hay (como las brujas). Parece raro que en estas épocas donde el “destape sexual” es cada vez más precoz haya personas que tengan más de 20 ó incluso 30 años y no hayan tenido nunca pareja. Es que seguramente tener pareja significa mucha más que tener relaciones sexuales, representa poder brindarse al otro no sólo en cuerpo sino también en alma. Mucha gente adulta y que nunca en su vida ha tenido pareja, se pregunta ¿por qué a mí? ¿es que soy demasiado feo/a? ¿Es que acaso no le gustó a la gente? ¿Soy muy tímido/a? ¡Sí es eso!, y pegará un grito creyendo haber encontrado el santo grial, etiquetándose de timido/a. No querido/a soñador/a, yo te voy a decir porque nunca has tenido pareja: es por la falta de compromiso y el egoísmo. Tener pareja no es un atributo que sólo le ocurre a los lindos, adinerados, famosos, suertudos, etc, etc, etc. Es algo prácticamente natural, es un hecho de la vida. Las personas que nunca han tenido pareja, o que les cuesta conseguir una seguramente es porque tienen problemas internos que esclarecer primero. Voy a empezar por el primero que mencione arriba: EL EGOISTA. El egoísmo contrariamente a lo que se piensa tiene que ver poco o nada con el amor así mismo. El egoísta siente un vacío tan grande en su interior que no puede llenarlo con nada, necesita llenarse de cosas materiales (no importa que éstas sean muchas o pocas) para tapar su vacío espiritual. No es raro que el egoísta no tenga amigos y menos aún tenga pareja: el egoísta utilizará a los otros para su beneficio propio manipulándolos como objetos. El egoísta privilegiará sus cosas, será el que nunca se le declarará a una chica aduciendo “miedo”, privilegiará sus horas de sueño en vez de salir a la conquista (claro como si el príncipe azul o la girl next door nos fuera a tocar la puerta). El egoísta dirá que todo es inútil, que nada de lo que haga para conquistar servirá, entonces se replegará cual cerdo en su chiquero en su propia mugre, privilegiará siempre su siestita, su comida, sus cositas, todo en nombre de que “nada de lo que haga servirá”. Fingirá un falso estoicismo.
El otro monstruo gelatinoso (que va de la mano con el egoísta) es el DESCOMPROMETIDO/A. Este es el ser que le rehúye a cualquier cosa que lo pueda atar. El descomprometido básicamente no se puede comprometer con los demás porque no está comprometido con su propia vida. Su vida misma no tiene ningún rumbo ni dirección y por tal razón el sólo hecho de tener pareja lo asusta. Aunque es un sueño que atesora profundamente en su corazón, también lo envenena: es feliz con su miserable vida, su rutinas, sus horarios, como sabe que la vida no tiene rumbo, el sólo hecho de comprometerse a alguien le da pavor, le da terror que su microscópico timón se pierda en el mar de responsabilidades que puede acarrear una relación.
Estas son algunas de las características que he encontrado en la gente que nunca ha tenido pareja. Usted querido lector, ¿me puede mencionar otras?

miércoles, 28 de mayo de 2008

Temas que debés evitar hablar en una primera cita



1) De tu ex parejas: no hay nada peor que escuchar frases como “lo quería tanto”, “creo que con el tiempo me voy a olvidar de ella”, y cosas por el estilo. El pasado pisado, no hay nada más feo y tedioso que escuchar hablar en una primera cita sobre ex parejas e historias ligadas a éstas. Si la charla desemboca en esto, tenés que hacerlo lo más superficialmente y sin dar mucho detalle. Acordáte que en un primera cita lo que importa es la persona que tenés en frente.
2) De tus dramas familiares: si querés que tu candidato/a salga corriendo, una buena opción que nunca te va a fallar es hablar de todos tus dramones familiares. Tiempo al tiempo, tu pasado es importante y no tenés porque esconderlo, pero tenés que sacarlo a luz sutilmente, no utilices la primera cita como una sesión de psicoterapia.
3) Política y religión: las logias secretas (como por ejemplo los rosacruces) prohiben hablar de política o religión en el interior de los lugares sagrados. Con la primera cita también aplicá esta regla. Una primera cita es para conocerse, no para debatir sobre temas candentes. Tomala a tu cita como sagrada si querés tener éxito.
4) Ser negativo: otra forma de ahuyentar a tu cita es hablar todo el tiempo negativamente. Vamos a decir la verdad las personas negativas son densas, a nadie le gusta una persona que vea el lado oscuro de las cosas.
5) Que estás buscando un compromiso inmediato: No estoy tocando un deseo común que muchos de nosotros tenemos, pero tu cita puede sentir tu desesperación. Si te pasas tus primeras citas investigando una pareja para un compromiso potencial, estarás teniendo primeras citas durante mucho, mucho tiempo.

sábado, 10 de mayo de 2008

Hacer el amor por primera vez

Hay muchas primeras veces: nuestra primera palabra, la primera vez que caminamos, el primer día de escuela, la primera vez que nos enamoramos, etc., pero hay una primera vez que nadie olvida y es la primera vez que uno hace el amor. Va haber tantas primeras veces como personas existan en el planeta: algunas serán tiernas, otras serán escalofriantes, insípidas, importantes, patéticas, vergonzantes, etc. Pero lo más importante es que esa primera vez dejará una impronta, casi una marca indeleble en nuestra alma y corazón.
Mi primera vez fue a los 18 años con mi primer novio, no puedo decir que fue la más linda de las experiencias, pero tampoco la más fea, en realidad si la tuviera que calificar, diría que fue una situación medio graciosa, recuerdo que luego de consumado el acto me pregunté ¿y esto era hacer el amor? Claro yo imaginaba algo así como muestran en la películas: dos personas amándose fogosamente, sin tabúes ni miedos, con total soltura y un acto completamente romántico. Lo cierto es que la primera relación sexual causa la mayoría de las veces angustia, miedos, inseguridades. En la vida nos enseñan muchas cosas, pero el acto tan humano tener sexo es algo que no se aprende en ningún libro, ni siquiera a través del Kamasutra. Es algo que lo experimentamos con nuestra propia piel y nuestro propio ser, que no puede ser mediado por ninguna enseñanza. Cuando se tienen relaciones sexuales no sólo se pone el cuerpo sino también el alma. Es una apertura hacia nuestro ser, hacia nuestro ser interior, es una forma de comunicación (de poner en común) con el otro.
La primera vez en el amor es importante para el ser humano porque pone todas sus expectativas del hacer amatorio en la consumación del acto. Es plasmar de manera física nuestros sentimientos hacia la otra persona, es conocer por una vía diferente a otro, y también a nosotros mismos. Es descubrir a través de la otra persona a nosotros mismos.

sábado, 26 de abril de 2008

La infidelidad en la historia (Parte I)

Mural que representa una orgía romana

Columnista Invitado: Xtrange Man


Magia y algo más necesitaba la adúltera galo romana del siglo III para sobrevivir. Entre el estrangulamiento y el fuego, le quedaba una tercera opción: la ordalía del agua. Con una gran piedra atada al cuello, la joven infiel era arrojada al río. Si flotaba, cosa imposible, se la declaraba inocente. Los Francos no fueron menos condescendientes con el hombre que seducía a su esclava. Al ser descubierto, automáticamente pasaba a las filas de la servidumbre.
Y es que el castigo parece ser común denominador de muchos amantes. La "Historia de la Vida Privada" de Philippe Aries y George Duby, dice que en la Edad Media, la ley del emperador Mayoriano "permitía al marido que sorprendía a los culpables, matarlos allí mismo, de un solo golpe". A veces la mancha se expandía a los ancestros. "O justificas a tu hija con juramento o tendrás que morir", era la amenaza, seguida de luchas fatales.
Difícil, pero no imposible, resulta pensar hoy en macabros castigos. Igual, la lengua hace lo propio con sus sinónimos. Infidelidad: alevosía, deslealtad, doblez, falsedad, perfidia, enredo y herejía, describen la acción de los adúlteros. Aún así, ni las palabras parecen amedrentar a aquellos que eligieron el juego de las pasiones a escondidas.
Alejandro Dumas supo explicar el por qué de la infidelidad: "Las cadenas del matrimonio son tan pesadas que hace falta dos personas para soportarlas...e incluso a veces tres", solía justificar. Menos moralista que en sus relatos, Dumas sentía debilidad por los romances con mujeres de otros hombres. Aunque también él "bebió de su propio veneno".
El libro " Triángulos Amorosos" (de Bárbara Foster, Michael Foster y Letha Hadady), cuenta que el escritor "cometió el error de casarse con su amante y que un día la encontró in fraganti con su mejor amigo, Roger de Beauvoir". Pero la preocupación de Roger fue breve. Enseguida, el creador de "Dartagnan" se metió en la cama con Ida su mujer y le propuso al "infiltrado" continuar con los juegos del erotismo.
Simone de Beauvoir coincidió con la filosofía de aquel escritor. Famosa por sus amantes, aseguró que "El matrimonio encuentra su satisfacción natural en el adulterio". Pero los investigadores de "Triángulos..." prefieren privilegian la ménage á trois de este. "Los dos comparten en su concepción un deseo de vivir plenamente, pero toman rumbos diferentes, el adulterio se basa en la sospecha, los celos y la ira, la menage en la honestidad".
Al margen de aventureros y distinciones, a fines de los noventa, muchos científicos definieron al deseo prohibido como algo inevitable. Según un artículo de Robert Wright en Times, "La infidelidad está en los genes. Los humanos no son una especie que se empareje, las mujeres son promiscuas por naturaleza, deseando a más de un compañero, y los hombres son todavía peor".
*
Indicios: Huellas apenas perceptibles. El remanido rouge en la camisa, un largo cabello rubio extendido en el pantalón, los titubeos por llegar tarde (como un chico al entrar al colegio, presto a otro examen), marcas del profanador de amor eterno.
Bombones, flores, regalos, mejor no. Son obvios, están prohibidos, condenan.
Rubor, interminables comentarios sobre lo efímero. Gestos atípicos (besos excesivos de la tímida, conversación distante de la dubitativa o culposa)
Reclamos varios: dejar la cama tibia, terror a abrir falsas promesas, o proyectos.
Pánico de vampiro: que el sol que mata a Drácula, exponga las pruebas de fuego.
*
Así, indemnes a la rutina, muchos hicieron de miradas sutiles, sobreentendidos, del sexo a cuentagotas y a deshoras, otro lenguaje, ajeno sí a la ley, aunque frágil a la culpa.
Claro que la ofensa a la víctima (el marido, la sociedad, el culto religioso) no siempre desencadenaba en duras sentencias. A veces los eximía la indiferencia de la ley.
Salvo del tartamudeo, ningún romano se hubiese burlado de Claudio cuando denunció a su esposa Mesalina, por infiel. "Jamás volveré a casarme, el matrimonio no me sirve", habría dicho. Moda de los ricos, y lejos de la humillación, el adulterio le daba rienda suelta al emperador para divorciarse (pero Mesalina terminaría degollada). Entonces, Séneca llamaba "virtuosa" sarcásticamente a la esposa con amantes y hasta los engañados silenciosos eran mal vistos.
En Grecia, los hombres imponían las reglas. El mismo Demóstenes hizo su propia clasificación: "a las amantes las mantenemos por puro placer, a las concubinas (esclavas) para la atención diaria de nuestra persona y a las esposas para que nos proporcionen hijos legítimos y sean nuestras amas de casa".
Pero en Atenas la pasión pudo más. Pericles, rey sin corona de la edad de oro, dejó su esposa y riqueza por Astasia, la escritora de sus discursos. Al mudarse con su profesora y hetera (prostituta) creyó alcanzar la llama de sus deseos. Pero se volvió presa fácil de sus enemigos.
En algunos casos, el engaño provoca la bronca del marido y ...de los dioses. Según la leyenda de Troya en el 1300 AC, después de que París raptara a Helena, esposa de Menelao, el líder afectado recibió el apoyo de su pueblo para sitiar a Troya durante diez años. La guerra dividió a los mismos dioses y terminó con la decadencia y destrucción de aquella ciudad. En el relato épico de "La Ilíada", París y Helena aparecen como privilegiados y víctimas por el don otorgado de la diosa Afrodita: la belleza.
Menos celoso que Menelao, Justiniano - emperador bizantino del siglo VI- , solía exhibir con orgullo a su esposa Teodora, bailarina de "strip tease". Miles de ciudadanos llegaban al teatro público de Constantinopla para ver como varias ocas picoteaban semillas de las partes pudendas de la joven. A ella no le cabía la moral de las damas de clase alta, siempre cubiertas.
El mismo Salomón, reconocido por su poder y sabiduría, le restaba importancia al tema de la infidelidad. Casado con mil mujeres, hasta permitía que cualquier modesto súbdito aumente su progenie fecundando a sus esposas o criadas.
No siempre "el último en enterarse", recibía la compensación de la venganza por sentirse injuriado. Entre los siglos XI y XVI, la clase dominante de buena parte de Europa, consideraba al adulterio "más recomendable que el matrimonio y el marido que lo rechazaba era un maleducado". En Francia, las cortes de Amor dominadas por las mujeres, castigaban cualquier muestra de celos. Un escarmiento ejemplar fue el que recibió Lord Raymond. Aquel "caballero" mató al joven Guillem, amante de su esposa Soremunda y luego sirvió su corazón asado durante la cena. Impotente esta, se arrojó por la ventana y murió, pero cuando el rey de Aragón se enteró del atropello, encarceló a Raymond, confiscó sus tierras y enterró ceremoniosamente los cuerpos de los amantes en una sola tumba.
Mucho se habla de las diferencias que separan a Oriente y Occidente en cuanto al placer. Basta el paradigma del venerado harén, o los viejos relatos de concubinas de pies pequeños (deformados por coquetería), para reconocer a aquellos pueblos que eligen la poligamia. El cuerpo de las practicantes del Islam velado en público, demuestra quién manda. Lo mismo que las historias de las esclavas chinas, vendidas por sus familiares al mejor postor.
No obstante, en la Antigua China, "la gran mujer de la casa manejaba todos los problemas internos y rara vez, creía conveniente hacer que el hombre interviniera. Según "Historia y sexualidad" de Osvaldo Quijada, "La mujer se preocupaba del rendimiento del hombre hasta el punto que si el marido comenzaba a trabajar con desgano, comprendía que había llegado el momento de buscarle una nueva y más joven esposa. Al ubicarla, le pedía a él, que fuese a solicitarla como segunda esposa. O iba ella misma. Tal actitud no constituía un sacrificio. Por cierto, la nueva esposa o concubina, estaba obligada a trabajar bajo la autoridad absoluta de la más antigua".
Para algunos pueblos indígenas, en cambio, las relaciones de las mujeres eran cuestión de estado. En el libro "El Imperio socialista de los Incas" se explica que "la mayor parte de ellas, afectadas a las necesidades del pueblo, constituyen un mínimo necesario para asegurar la supervivencia de la raza". Con la llegada de la conquista, algunas indias "nobles" se hicieron monjas. Otras se casaron con invasores, eran madres de mestizos cuya crianza se dirigía a separarlos de la población nativa. Fue un elemento más que atomizó a estos pueblos. Alcanza con recordar a la hermosa Malinche, seduciendo a Hernán Cortés y revelándole algunos secretos de su cultura. Al parecer era cierto, el cuidado de la mujer era una cuestión de estado.
Quizás una becaria se cobró venganza, de tantos agravios y mutilaciones. Basta con pensar en esta señorita de 23 de años que puso en jaque el presidente planetario Clinton y terminó millonaria, solo por hacer pública la infidelidad del primer mandatario de Estados Unidos.
*
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
(De "La Casada Infiel" Federico García Lorca, 1928)

martes, 22 de abril de 2008

¿La tecnología mató al romanticismo, como la curiosidad al gato?

Columnista Invitada: Marylyn Atos
¿Será que el romanticismo sólo existe en las películas? Muchas veces tristemente pienso que el romanticismo es cosa del pasado, que me hubiese gustado vivir en la época de los vestiditos twedy donde el trabajo diario de los chicos era pensar como podían conquistar a la mujer amada, que flores o bombones regalarle, como darle esa cartita de amor que habían preparado la noche anterior y que ella tomaba con inocencia sonrojándose porque conocía las intenciones de su amado.
Hoy todo eso es cosa del pasado, los e-mail, el chat, los mensajes de texto, pasaron a formar parte de la ola del nuevo romance. El envío de cartas, se reemplazó con un simple mensajito o un e-mail que deja completamente obsoletas aquellas cartas que nuestro amado perfumaba para que recordemos su aroma. Ni las flores, ni los regalos, que hoy forman parte de los obsequios virtuales dentro de las comunidades de los cibernautas, se salvan de esta vorágine. Pero no todo es negativo en esta nueva forma de convocar al amor. Las fronteras ya son historia a la hora de amar. Además aquellos que en el pasado no se animaban a conquistar a su chica deseada abrumados por su timidez pueden recurrir a estas nuevas formas de comunicación y encontrar esa “media naranja” que sin la ayudita del chat hubiese sido imposible de encontrar.
Así que no podemos confirmar que la tecnología mató al romanticismo, como la curiosidad mató al gato, pero sería bueno para los amantes encontrar un equilibrio entre estas dos formas de conquistar.

martes, 25 de marzo de 2008

La infidelidad



Palito Ortega cantaba La felicidad ah ah ah, hoy tenemos que cantar como moneda corriente ¡la infidelidad ah ah ah! Hoy pareciera ser que ser infiel está de moda, no sólo que es una práctica que está extendida sino que ser fiel actualmente sería cosa de tontos.
No comentarás adulterio dice el séptimo mandamiento, sin embargo con la llegada de Dios ha muerto impuesta ya por Nietzche en la época victoriana, ese mandamiento seguramente debe ser uno de los más roto si le preguntásemos a Dios mismo.
¿Pero qué significa ser infiel? ¿Por qué somos infieles? Por empezar la infidelidad se toma como una traición, hacemos algo por izquierda, engañamos a nuestra pareja a sus espaldas, no es algo consensuado. Muchas veces la infidelidad se presenta cuando se dan crisis en la pareja o tensiones, generalmente uno de los cónyuges puede buscar alivio a sus tensiones o problemas de pareja a través de un amante. En nuestra sociedad occidental nos crían dentro del marco de la monogamia, la mayoría de las grandes religiones también alientan la monogamia, por lo tanto una relación extra-marital es tomado como un gran traición.
Mi conclusión personal sobre la infidelidad es que es uno al engañar a su pareja creo que hay en cierta medida una suerte de autoengaño. Tal vez hablar con nuestra pareja y decirles lo que nos pasa nos evita buscar afuera lo que no tenemos dentro. Muchas veces el “traidor” se siente tan mal por ser infiel que puede llegar a haber casos de la somatización de esta tensión a través de su cuerpo: se angustia fácilmente, se vuelve paranoico ante cualquier pregunta tipo de tipo personal como ¿dónde estuviste?
El que es infiel muchas veces le acontece lo que le pasa al que comete un crimen, siente tal remordients por haber cometido una “culpa” que inconscientemente deja pistas para que se descubra su traición.
¿Qué cuenta como un engaño?
Esto es difícil de responder porque dependerá de cada persona en particular y de la relación que tengan con su pareja y lo que considere aceptable o no en cuanto a como se relaciona su pareja con otras personas, pero he aquí algunas de las cosas que la gente considera inaceptable para una pareja:
*Flirtear con otras persona
*Hablar sobre algo sexual con otra persona
*Intercambiar e-mail o mensajes de texto
*Negar estar casado o dentro de una relación
*Pasar el tiempo con alguna persona específica
*Tener como mejor amigo alguien del sexo opuesto
*Comprar regalos íntimos para otras personas
*Tener contacto sexual con otra persona (infidelidad sexual)
*Involucrarse emocionalmente con otra persona (infidelidad emocional)
*Compartir los pensamiento y sentimientos más íntimos con otras personas
*Chatear con otras personas
Y la lista continúa...

¿Vos qué considerás un engaño?

jueves, 13 de marzo de 2008

¿Por qué las mujeres se desesperan por casarse cuando llegan a los 30 años?

Treinta años, treinta primaveras, treinta múltiplo de cinco. En la quiniela 30 es “santa Rosa”, pero más allá de lo que pueda significar este número, ¿por qué las mujeres cuando llegan a los 30 años les “urge” el casamiento? Yo, al mejor estilo Roberto Arlt soy “anticasamiento”, pero ojo, no anticasamiento por ser contra nomás, sino anticasamiento porque no puedo creer que todavía, a esta altura del partido, siga existiendo tal presión cultural que cuando una mujer llega a los 30 años se le acerca un futuro sombrío: es como una especie de fiebre repentina que se les sube a la cabeza al dar vuelta el almanaque y ver ese maldito tres acompañado a su derecha por el cero que las lleva a enloquecer. Como un virus que ataca todo el cuerpo el “yo me quiero casar” se hace presente al llegar a los tres decenios.
Claro, habrá miles de argumentaciones en pro del casamiento y las he escuchado por parte de “ellas”, tales como: “y bueno el reloj biológico corre”, “no me voy a quedar a vestir santos”, “no quiero pasar el resto de mi vida sola”. Argumentos estúpidos por cierto si los hay, totalmente rebatibles cada uno de ellos. El reloj biológico no corre (o al menos no de la misma forma que antaño), más con las técnicas y avances médicos de hoy, y de última uno no necesita casarse para tener un hijo, o ni siquiera tener un padre, si es por ser madre se puede ser madre sin una pareja y sin la biología que ayude... Vestir santos, nadie va a vestir santos y pasar sola el resto de la vida, nos guste o no, nacemos solos y morimos solos.
Creo que esta cosa de casarse a “determinada edad” es algo que está arraigado fuertemente en nuestra cultura. Algo increíble me sucede cuando agarro una revista o pasquín sea de corazón o no, siento bronca por esos periodistas que lo primero que le preguntan a las entrevistadas mujeres es sobre su estado civil presente o futuro: sobre todo fíjense en las entrevistas a las modelitos de 19 años , las preguntas que les suelen hacer a estar niñas versan sobre: ¿y cuándo te pensás casar con tu novio? ¿tenés planes de casarte? ¿querés tener hijos? ¡¡¡¡Por Dios!! ¡Son muy jóvenes todavía, no estamos en la época de la colonia! Y si tienen 30 años, la pregunta de cajón es ya no ¿cuándo te vas a casar? sino ¿cuándo vas a tener un hijo? ¿no querés ser madre? ¿no es hora de casarte con fulanito?
¿No tenemos acaso todas las mujeres bastante con las obligaciones cotidianas que además nos tienen que imponer y “auto imponer” la del casamiento? Cierto que la presión del casamiento es ejercida tanto para hombres como para mujeres, pero todavía está esa concepción de que si un tipo es soltero a los 40 años es “un piola bárbaro” y si una mujer está soltera a esa edad decimos “uh pobre, ésta no se casa más”. El ciclo del ser humano es: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Pero no estamos todo obligados a reproducirnos o casarnos, no es condición sine quonon de todo ser humano pasar por un casamiento o reproducirse. No nos hace más o menos humanos.
Además de lo expuesto anteriormente, yo me pregunto ¿no tiene el casamiento que surgir como acto espontáneo entre dos personas? El casamiento que significa comprometer dos personas ante la ley, el Estado, la Iglesia (si optamos también por esta última) tiene que florecer como un acto sincero, como algo que nace de los corazones de los amantes y no como una “obligación” impuesta por la cultura. El medioevo se terminó, ya no nos morimos a los treinta años, no hay bases biológicos para suponer que una persona tenga que casarse a determinada edad, la única revolución que fue exitosa en el siglo XX fue la sexual, así que chicas ¡a liberarse, ya no de los corpiños como en los años psicodélicos, sino de la obligación del casamiento.

martes, 11 de marzo de 2008

Idealizar al amor o sufrir de bovarismo.

Madame Bovary: Película dirigida por Vicent Minelli en 1949 basada en el libro de Gustave Flaubert y protagonizada por la hermosa Jenniffer Jones.

Madame Bovary es quizás una de las mejores novelas que he leído en mi vida. Cuando Gustave Flaubert escribió esta historia no sé en qué habrá estado pensando, pero se siente hasta en la médula el amor, la desesperanza, la idealización de su personaje principal: Emma Bovary. Muchos estudiosos de la novela atribuyen la historia de Emma Bovary a alguna muchacha que haya existido verdaderamente en Francia, Sin embargo Flaubert negó que haya basado su personaje en alguna persona de carne y hueso, llegó a decir incluso: La Bovary C’est moi. (La Bovary soy yo). Flaubert y Madame Bovary son una misma cosa, como el Cervantes y el Quijote, son retratos de ellos mismos.
Sufrir de bovarismo es estar enamorado del amor, idealizar al amor. Emma, no está enamorada ni de su esposo ni de sus amantes, tanto éste como aquellos resultan ser mediocres y pusilánimes a la vista de la Señora Bovary. Por eso podemos hacer un paralelismo entre Quijotismo y bovarismo: ambos nacen del afán de gloria, del deseo acuciante de ser protagonistas de sucesos gloriosos, lejos de la gris existencia cotidiana. Tanto Don Quijote como Emma Bovary son idealistas: uno idealiza la vida, y la otra el amor. Ambos, tanto Don Quijote como Emma fusionan la vida con las ilusiones para hacerla a la realidad más colorida, pero el final de Emma es desastroso, su amor al amor la llevará al desastre. Idealizar al amor es tratar de construir con una pompa de jabón un ser de carne y hueso que jamás existirá.
Idealizar ya sea la vida o el amor muchas veces puede ser bueno, cuando hace menos penosa la existencia, pero cuando la idealización nos lleva a bordear la locura y la desesperanza esta idealización pronto se puede transformar en terror.
Sufrir de bovarismo nos puede llevar a una insatisfacción generalizada, a ver siempre el vaso vacío y no lleno, a no darse cuenta de quien realmente nos ama. Da pena al final de la novela cuando la Bovary en su lecho de muerte se da cuenta que el único que verdaderamente la ha amado, a pesar de todos sus falencias y errores ha sido Charles, su esposo. Llevando esta novela a la vida concreta muchas veces las personas (y ciertamente las mujeres) perdemos oportunidades de conocer a hombres verdaderos, encontrando detalles insignificantes, como si fueran “grandes funestos” porque estamos seguras que el “príncipe encantado” pronto llegara. He visto blogs de mujeres tratando innumerables veces el tema de “encontrar el novio adecuado” o el “hombre de la vida” o un “novio como la gente”. He leído blogs de chicas que cuentan sus experiencias con menganito o fulanito, esperando algún día postear “la gran historia de amor”. La gran historia de amor tal vez nunca la vivan, tal vez la gran historia de amor está delante de sus ojos y no se dan cuenta... tal vez ... tal vez... tal vez...

viernes, 7 de marzo de 2008

¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar?

Pintura: seeking the shadow Man


Cuando tenía 14 años el bichito de “querer estar de novio”, conocer el amor de mi vida me picó, o mejor dicho me trituró el corazón. Recuerdo que por ese entonces veía una serie en canal Volver protagonizada por Oscar Martínez (no sé si era él u otro actor) llamada ¿dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar?, idea que habían tomado de la película del mismo nombre. Verla era infaltable en mi casa. Para mamá, mi hermana y yo era una cita obligada durante la tarde ver la serie.
Tal vez a partir de esta serie de Tv. y a partir de mis hormonas en plena ebullición empecé a preguntar ¿y el amor de mi vida dónde está?¿dónde lo encuentro? Ya era duro tener 14 años, pero más duro era todavía tener que ir a un colegio de monjas y solo de mujeres. Si bien hacía actividades fuera del colegio, era difícil que me relacionara con chicos, por lo cual básicamente mi mundo era un universo femenino. Para colmo de males, no era la típica chica de salidas a discotecas, prefería quedarme en casa viendo una película, estudiando (me pasaba horas estudiando), o si salía un sábado a la noche lo destinaba a ver alguna bandita underground de poca monta que me gustase mucho. Así es que mis posibilidades de conocer a un espécimen del sexo masculino se reducían drásticamente.
Recuerdo también, que cuando me gustaba algún muchachito, en realidad no eran muchachitos, sino ya casi hombres con barba y bigotes, tenía siempre la tendencia (que luego se revirtió con el tiempo) que me gustasen chicos 10 años más grande que yo, por lo cual cuando intentaba acercarme al hombre que me gustaba me miraban como diciendo “pero si vos podés ser mi hermanita menor”, entonces de pronto el galán que me gustaba se convertía es una especie de fantasma. Para ahogar mis penas solía plasmar en mi diario íntimo, uno que me habían regalado para mi cumpleaños número 12, todas las características que yo quería que tuviera mi “amor ideal” y hacía un dibujito alusivo y ponía como título ¿dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar? Y me pasaba horas y horas pensando en como sería el amor de mi vida. Con el tiempo esta actividad fue mermando, seguramente por la inutilidad de la misma, hasta el punto que al día hoy ni pienso dónde esta el amor de mi vida... Cuando tenía 14 años no conocía los placeres sensuales, hoy de adulto ya habiéndolos conocido y tenga novio o no me sigo preguntando ¿dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar? Y sigo sin encontrarlo, la diferencia está en que no gasto el tiempo en ensoñaciones pretenciosas. Soy una paciente terminal con ese pensamiento, me siento como esos gordos que dicen “para que voy hacer dieta si el que me conoce me tiene que querer como soy”, y mientras tanto los kilos van aumentando y su salud se va deteriorando. Bueno, yo con respecto a conocer el amor de mi vida digo “¿y para que voy a perder el tiempo pensando si nunca lo voy encontrar?”. Cuando era adolescente había ilusión, hoy no, o tal vez hay una pequeñísima ilusión, pero chiquitita y pintada de color blanco y negro, mientras que la otra era a todo color e inmensa. Sería como comparar el cine actual lleno de colores y tecnicismos con los comienzos del cine. La diferencia que el cine avanzo y mis ilusiones retrocedieron. Las ilusiones de encontrar el amor de mi vida serían algo así como el cine del expresionismo alemán: blanco y negro, mudo y siniestro.