martes, 10 de noviembre de 2009
¿Existe nuestra alma gemela?
lunes, 29 de junio de 2009
¿El amor es 90-60-90?

El aspecto físico, desde mi punto de vista, es sólo una parte más del ser humano y para construir un amor "real" o verdadero, con el pasar de los años, se va construyendo en base a intereses y proyectos en común. No hay que caer en la trampa de las medidas... porque la medida del amor es amar sin medida...
lunes, 4 de mayo de 2009
Dar vuelta la página
2. Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
3. Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser.
4. Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.
5. La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
6. Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede
enamorar de tu sonrisa.
7. Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para una persona tú eres el mundo.
8. No pases el tiempo con alguien que no esté dispuesto a pasarlo contigo.
9. Quizá Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona
adecuada, para que cuando al fin la conozcas sepas estar agradecido.
10. No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió.
11. Siempre habrá gente que te lastime, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso en quien confías dos veces.
12. Conviértete en una mejor persona y asegúrate de saber quién eres antes de conocer a alguien más y esperar que esa persona sepa quién eres.
13. No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te las esperas.
Recuerda:"TODO LO QUE SUCEDE, SUCEDE POR UNA RAZÓN"
miércoles, 29 de abril de 2009
Engaño y venganza
La venganza es es un sentimiento natural en el ser humano, es un sentimiento, una necesidad de hacer daño a la otra persona/s por el daño que a nosotros esa persona/s no ha infligido. Ya desde los tiempos biblicos se habló del "ojo por ojo, diente por diente". Dista mucho de ser un deseo incosciente, es una sentimiento que se exterioriza. En algunas sociedades actuales (las islámicas por ejemplos) el marido si se entera que su mujer le ha sido infiel ésta es llevada a la plaza pública donde es apedreada hasta su muerte, o hasta que "haya aprendido su lección". En el sentimiento de venganza siempre hay un deseo (conciente) de querer enseñar al otro lo que está mal, o lo que nosotros consideramos que es no es correcto según nuestra escala de valores. Es una manera de hacer "justicia por manos propias". Ahora bien, si la venganza, es un sentimiento natural, ¿es bueno sentir odio hacia una persona porque nos ha engañado? ¿es válido querer vengarse? Seguramente es muy natural tener estos sentimientos porque nos sentimos dolidos en lo más profundo de nuestro ego,pero por más que sea natural estos sentimientos no quiere decir que sean buenos para nosotros. Muchos venenos están están en la naturaleza, o sea son naturales pero si los tomamos nos morimos. Lo mismo pasa con nuestros sentimientos, sino los controlamos, pueden llegar a ser muy daniños. Entonces ¿cuál es la opción? ¿olvidarse y pasar a otra cosa? Calculo que no, lo mejor es recordar, tener en cuenta el daño que nos hizo esta persona, si seguimos manteniendo una relación con esta persona, ponerle sus límites, expresar abiertamente lo que nos pasa y resistir. La venganza es un sentimiento fútil que sólo nos rebaja a la altura de la persona que nos dañó.
domingo, 8 de marzo de 2009
Belleza física vs. belleza interior: ¿qué es lo que pesa al momento de enamorarse?
Ser lindo o linda parece ser casi una exigencia hoy en día para conseguir una pareja, no es casual que abunden sitios y flogs donde chicos y chicas tengan que exponer sus carnes para ver si los consideran ¿sexy o no? (existe puntualmente un sitio donde la gente sube sus fotos, y las personas que entran a esa página le asignan puntuaciones por su belleza o su atractivo sensual ) ¿Pero es realmente importante la apariencia física para crear un lazo verdadero y fomentar un amor duradero con una persona? Considero que no. Hay algo de biológico en buscar en nuestra media naranja la simetría, o la belleza o algo que ésta nos signifique insconscientemente que el posible partenaire tenga "buenos genes" para trasmitir a nuestra descendencia. Sin embargo el ser humano no es sólo físico sino también mente y espíritu. Una relación duradera, y un amor real va mucho más allá de una cara bonita o un cuerpo voluptuoso o trabajado. Una relación se basa en la mutua confianza, en la comunicación (en poner en común, compartir momentos, ideales ) con el otro, los proyectos y el respeto.
Yo voto por el contenido más que por el envase y ¿usted querido lector?
viernes, 12 de diciembre de 2008
Amor por chat y mentiras
martes, 9 de diciembre de 2008
Apatía: cuando la pareja se diluye en la amistad
sábado, 1 de noviembre de 2008
El amor y la aceptación hacia uno mismo
martes, 26 de agosto de 2008
¿Por qué la gente cambia cuando se pone de novio?

lunes, 11 de agosto de 2008
Ejercicio para superar una ruptura amorosa
¿Qué se debe tener en cuenta para encontrar el amor?
Esta fue una de las preguntas que me planteó un lector y que disparó en mí más preguntas tal vez que respuestas, pero voy a tratar de "responder" de alguna forma este interrogante. En primer lugar algo que me he planteado desde hace mucho tiempo es si el amor se encuentra. Mi padre toda la vida me dijo una cosa muy interesante y sensanta: que el amor no se busca sino que aparece. Si vamos a la raíz del término "encontrar" el diccionario tira dos acepciones: por la un lado dice que encontrar es "dar con alguien o algo que se busca" o "dar con alguien o algo sin buscarlo". En el amor me parece que es lo mismo que podemos dar con alguien buscando o sin buscar. Personalmente pienso que no hay una receta para "encontrar el amor", creo que lo más importante a la hora de amar y ser amado es estar receptivo a la onda expansiva del amor. Para amar a alguien, para encontrar el otro que nos acompaña en esta juego que se llama vida primero uno debe amarse a uno mismo, suena a verdad de perogrullo, a frase hecha, pero es así. Acaso Jesús no dijo que el primer mandamiento era "amarse unos a los otros como a sí mismo". Para estar bien con los otros, primero debemos estar bien con nosotros mismos, aceptarnos como somos, con nuestras virtudes y defectos y recién cuando estemos bien plantearnos ahí encontramos el amor (que esta búsqueda tal vez puede ser activa o no). Es muy frecuente la frase que dice " el amor se encuentra cuando menos se piensa" y de esta frase podemos aprender mucho, ya en la mitología romana Cupido, hijo de la diosa Venus (diosa del amor), se enamoró de Psique, una princesa mortal, sin buscarlo. Cuenta la historia que Venus celosa por la gran belleza de Psique manda a su hijo Cupido a matarla. Cuando Cupido se encuentra con Psique queda enamorado de su belleza, y no comete el asesinato que le había encargado su madre, sino todo lo contrario, se termina casando con ella. Como mortal, Psique tenía prohibido mirar a Cupido, y respetó esa norma hasta que un día, incitada por sus hermanas, no resistió más y lo miró a su marido. Eso le valió el castigo de ser abandonada: desde entonces, Psique recorrió el mundo en busca de su amado superando los obstáculos que le ponían los dioses. Finalmente, los dioses del Olimpo se compadecieron de ella, la hicieron inmortal y le permitieron volver a reunirse con Cupido. De esta historia, que es muy bonita por cierto, podemos aprender algo, que cuando menos los esperamos, el amor puede estar ala vuelta de la esquina o en nuestras propias narices y no darnos cuenta de ello, tal vez estar puros de corazón, receptivos al amor, con ganas de dar y recibir afecto, tal vez es ésta la única fórmula eficaz para encontrar el amor.
miércoles, 25 de junio de 2008
Del que tiene más de 20 (ó 30) años y nunca tuvo pareja
El otro monstruo gelatinoso (que va de la mano con el egoísta) es el DESCOMPROMETIDO/A. Este es el ser que le rehúye a cualquier cosa que lo pueda atar. El descomprometido básicamente no se puede comprometer con los demás porque no está comprometido con su propia vida. Su vida misma no tiene ningún rumbo ni dirección y por tal razón el sólo hecho de tener pareja lo asusta. Aunque es un sueño que atesora profundamente en su corazón, también lo envenena: es feliz con su miserable vida, su rutinas, sus horarios, como sabe que la vida no tiene rumbo, el sólo hecho de comprometerse a alguien le da pavor, le da terror que su microscópico timón se pierda en el mar de responsabilidades que puede acarrear una relación.
Estas son algunas de las características que he encontrado en la gente que nunca ha tenido pareja. Usted querido lector, ¿me puede mencionar otras?
miércoles, 28 de mayo de 2008
Temas que debés evitar hablar en una primera cita
2) De tus dramas familiares: si querés que tu candidato/a salga corriendo, una buena opción que nunca te va a fallar es hablar de todos tus dramones familiares. Tiempo al tiempo, tu pasado es importante y no tenés porque esconderlo, pero tenés que sacarlo a luz sutilmente, no utilices la primera cita como una sesión de psicoterapia.
3) Política y religión: las logias secretas (como por ejemplo los rosacruces) prohiben hablar de política o religión en el interior de los lugares sagrados. Con la primera cita también aplicá esta regla. Una primera cita es para conocerse, no para debatir sobre temas candentes. Tomala a tu cita como sagrada si querés tener éxito.
4) Ser negativo: otra forma de ahuyentar a tu cita es hablar todo el tiempo negativamente. Vamos a decir la verdad las personas negativas son densas, a nadie le gusta una persona que vea el lado oscuro de las cosas.
5) Que estás buscando un compromiso inmediato: No estoy tocando un deseo común que muchos de nosotros tenemos, pero tu cita puede sentir tu desesperación. Si te pasas tus primeras citas investigando una pareja para un compromiso potencial, estarás teniendo primeras citas durante mucho, mucho tiempo.
sábado, 10 de mayo de 2008
Hacer el amor por primera vez
Mi primera vez fue a los 18 años con mi primer novio, no puedo decir que fue la más linda de las experiencias, pero tampoco la más fea, en realidad si la tuviera que calificar, diría que fue una situación medio graciosa, recuerdo que luego de consumado el acto me pregunté ¿y esto era hacer el amor? Claro yo imaginaba algo así como muestran en la películas: dos personas amándose fogosamente, sin tabúes ni miedos, con total soltura y un acto completamente romántico. Lo cierto es que la primera relación sexual causa la mayoría de las veces angustia, miedos, inseguridades. En la vida nos enseñan muchas cosas, pero el acto tan humano tener sexo es algo que no se aprende en ningún libro, ni siquiera a través del Kamasutra. Es algo que lo experimentamos con nuestra propia piel y nuestro propio ser, que no puede ser mediado por ninguna enseñanza. Cuando se tienen relaciones sexuales no sólo se pone el cuerpo sino también el alma. Es una apertura hacia nuestro ser, hacia nuestro ser interior, es una forma de comunicación (de poner en común) con el otro.
La primera vez en el amor es importante para el ser humano porque pone todas sus expectativas del hacer amatorio en la consumación del acto. Es plasmar de manera física nuestros sentimientos hacia la otra persona, es conocer por una vía diferente a otro, y también a nosotros mismos. Es descubrir a través de la otra persona a nosotros mismos.
sábado, 26 de abril de 2008
La infidelidad en la historia (Parte I)
Columnista Invitado: Xtrange Man
Y es que el castigo parece ser común denominador de muchos amantes. La "Historia de la Vida Privada" de Philippe Aries y George Duby, dice que en la Edad Media, la ley del emperador Mayoriano "permitía al marido que sorprendía a los culpables, matarlos allí mismo, de un solo golpe". A veces la mancha se expandía a los ancestros. "O justificas a tu hija con juramento o tendrás que morir", era la amenaza, seguida de luchas fatales.
Difícil, pero no imposible, resulta pensar hoy en macabros castigos. Igual, la lengua hace lo propio con sus sinónimos. Infidelidad: alevosía, deslealtad, doblez, falsedad, perfidia, enredo y herejía, describen la acción de los adúlteros. Aún así, ni las palabras parecen amedrentar a aquellos que eligieron el juego de las pasiones a escondidas.
Alejandro Dumas supo explicar el por qué de la infidelidad: "Las cadenas del matrimonio son tan pesadas que hace falta dos personas para soportarlas...e incluso a veces tres", solía justificar. Menos moralista que en sus relatos, Dumas sentía debilidad por los romances con mujeres de otros hombres. Aunque también él "bebió de su propio veneno".
El libro " Triángulos Amorosos" (de Bárbara Foster, Michael Foster y Letha Hadady), cuenta que el escritor "cometió el error de casarse con su amante y que un día la encontró in fraganti con su mejor amigo, Roger de Beauvoir". Pero la preocupación de Roger fue breve. Enseguida, el creador de "Dartagnan" se metió en la cama con Ida su mujer y le propuso al "infiltrado" continuar con los juegos del erotismo.
Simone de Beauvoir coincidió con la filosofía de aquel escritor. Famosa por sus amantes, aseguró que "El matrimonio encuentra su satisfacción natural en el adulterio". Pero los investigadores de "Triángulos..." prefieren privilegian la ménage á trois de este. "Los dos comparten en su concepción un deseo de vivir plenamente, pero toman rumbos diferentes, el adulterio se basa en la sospecha, los celos y la ira, la menage en la honestidad".
Al margen de aventureros y distinciones, a fines de los noventa, muchos científicos definieron al deseo prohibido como algo inevitable. Según un artículo de Robert Wright en Times, "La infidelidad está en los genes. Los humanos no son una especie que se empareje, las mujeres son promiscuas por naturaleza, deseando a más de un compañero, y los hombres son todavía peor".
*
Indicios: Huellas apenas perceptibles. El remanido rouge en la camisa, un largo cabello rubio extendido en el pantalón, los titubeos por llegar tarde (como un chico al entrar al colegio, presto a otro examen), marcas del profanador de amor eterno.
Bombones, flores, regalos, mejor no. Son obvios, están prohibidos, condenan.
Rubor, interminables comentarios sobre lo efímero. Gestos atípicos (besos excesivos de la tímida, conversación distante de la dubitativa o culposa)
Reclamos varios: dejar la cama tibia, terror a abrir falsas promesas, o proyectos.
Pánico de vampiro: que el sol que mata a Drácula, exponga las pruebas de fuego.
*
Así, indemnes a la rutina, muchos hicieron de miradas sutiles, sobreentendidos, del sexo a cuentagotas y a deshoras, otro lenguaje, ajeno sí a la ley, aunque frágil a la culpa.
Claro que la ofensa a la víctima (el marido, la sociedad, el culto religioso) no siempre desencadenaba en duras sentencias. A veces los eximía la indiferencia de la ley.
Salvo del tartamudeo, ningún romano se hubiese burlado de Claudio cuando denunció a su esposa Mesalina, por infiel. "Jamás volveré a casarme, el matrimonio no me sirve", habría dicho. Moda de los ricos, y lejos de la humillación, el adulterio le daba rienda suelta al emperador para divorciarse (pero Mesalina terminaría degollada). Entonces, Séneca llamaba "virtuosa" sarcásticamente a la esposa con amantes y hasta los engañados silenciosos eran mal vistos.
En Grecia, los hombres imponían las reglas. El mismo Demóstenes hizo su propia clasificación: "a las amantes las mantenemos por puro placer, a las concubinas (esclavas) para la atención diaria de nuestra persona y a las esposas para que nos proporcionen hijos legítimos y sean nuestras amas de casa".
Pero en Atenas la pasión pudo más. Pericles, rey sin corona de la edad de oro, dejó su esposa y riqueza por Astasia, la escritora de sus discursos. Al mudarse con su profesora y hetera (prostituta) creyó alcanzar la llama de sus deseos. Pero se volvió presa fácil de sus enemigos.
En algunos casos, el engaño provoca la bronca del marido y ...de los dioses. Según la leyenda de Troya en el 1300 AC, después de que París raptara a Helena, esposa de Menelao, el líder afectado recibió el apoyo de su pueblo para sitiar a Troya durante diez años. La guerra dividió a los mismos dioses y terminó con la decadencia y destrucción de aquella ciudad. En el relato épico de "La Ilíada", París y Helena aparecen como privilegiados y víctimas por el don otorgado de la diosa Afrodita: la belleza.
Menos celoso que Menelao, Justiniano - emperador bizantino del siglo VI- , solía exhibir con orgullo a su esposa Teodora, bailarina de "strip tease". Miles de ciudadanos llegaban al teatro público de Constantinopla para ver como varias ocas picoteaban semillas de las partes pudendas de la joven. A ella no le cabía la moral de las damas de clase alta, siempre cubiertas.
El mismo Salomón, reconocido por su poder y sabiduría, le restaba importancia al tema de la infidelidad. Casado con mil mujeres, hasta permitía que cualquier modesto súbdito aumente su progenie fecundando a sus esposas o criadas.
No siempre "el último en enterarse", recibía la compensación de la venganza por sentirse injuriado. Entre los siglos XI y XVI, la clase dominante de buena parte de Europa, consideraba al adulterio "más recomendable que el matrimonio y el marido que lo rechazaba era un maleducado". En Francia, las cortes de Amor dominadas por las mujeres, castigaban cualquier muestra de celos. Un escarmiento ejemplar fue el que recibió Lord Raymond. Aquel "caballero" mató al joven Guillem, amante de su esposa Soremunda y luego sirvió su corazón asado durante la cena. Impotente esta, se arrojó por la ventana y murió, pero cuando el rey de Aragón se enteró del atropello, encarceló a Raymond, confiscó sus tierras y enterró ceremoniosamente los cuerpos de los amantes en una sola tumba.
Mucho se habla de las diferencias que separan a Oriente y Occidente en cuanto al placer. Basta el paradigma del venerado harén, o los viejos relatos de concubinas de pies pequeños (deformados por coquetería), para reconocer a aquellos pueblos que eligen la poligamia. El cuerpo de las practicantes del Islam velado en público, demuestra quién manda. Lo mismo que las historias de las esclavas chinas, vendidas por sus familiares al mejor postor.
No obstante, en la Antigua China, "la gran mujer de la casa manejaba todos los problemas internos y rara vez, creía conveniente hacer que el hombre interviniera. Según "Historia y sexualidad" de Osvaldo Quijada, "La mujer se preocupaba del rendimiento del hombre hasta el punto que si el marido comenzaba a trabajar con desgano, comprendía que había llegado el momento de buscarle una nueva y más joven esposa. Al ubicarla, le pedía a él, que fuese a solicitarla como segunda esposa. O iba ella misma. Tal actitud no constituía un sacrificio. Por cierto, la nueva esposa o concubina, estaba obligada a trabajar bajo la autoridad absoluta de la más antigua".
Para algunos pueblos indígenas, en cambio, las relaciones de las mujeres eran cuestión de estado. En el libro "El Imperio socialista de los Incas" se explica que "la mayor parte de ellas, afectadas a las necesidades del pueblo, constituyen un mínimo necesario para asegurar la supervivencia de la raza". Con la llegada de la conquista, algunas indias "nobles" se hicieron monjas. Otras se casaron con invasores, eran madres de mestizos cuya crianza se dirigía a separarlos de la población nativa. Fue un elemento más que atomizó a estos pueblos. Alcanza con recordar a la hermosa Malinche, seduciendo a Hernán Cortés y revelándole algunos secretos de su cultura. Al parecer era cierto, el cuidado de la mujer era una cuestión de estado.
Quizás una becaria se cobró venganza, de tantos agravios y mutilaciones. Basta con pensar en esta señorita de 23 de años que puso en jaque el presidente planetario Clinton y terminó millonaria, solo por hacer pública la infidelidad del primer mandatario de Estados Unidos.
*
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
(De "La Casada Infiel" Federico García Lorca, 1928)
martes, 22 de abril de 2008
¿La tecnología mató al romanticismo, como la curiosidad al gato?
Hoy todo eso es cosa del pasado, los e-mail, el chat, los mensajes de texto, pasaron a formar parte de la ola del nuevo romance. El envío de cartas, se reemplazó con un simple mensajito o un e-mail que deja completamente obsoletas aquellas cartas que nuestro amado perfumaba para que recordemos su aroma. Ni las flores, ni los regalos, que hoy forman parte de los obsequios virtuales dentro de las comunidades de los cibernautas, se salvan de esta vorágine. Pero no todo es negativo en esta nueva forma de convocar al amor. Las fronteras ya son historia a la hora de amar. Además aquellos que en el pasado no se animaban a conquistar a su chica deseada abrumados por su timidez pueden recurrir a estas nuevas formas de comunicación y encontrar esa “media naranja” que sin la ayudita del chat hubiese sido imposible de encontrar.
Así que no podemos confirmar que la tecnología mató al romanticismo, como la curiosidad mató al gato, pero sería bueno para los amantes encontrar un equilibrio entre estas dos formas de conquistar.
martes, 25 de marzo de 2008
La infidelidad
Palito Ortega cantaba La felicidad ah ah ah, hoy tenemos que cantar como moneda corriente ¡la infidelidad ah ah ah! Hoy pareciera ser que ser infiel está de moda, no sólo que es una práctica que está extendida sino que ser fiel actualmente sería cosa de tontos.
No comentarás adulterio dice el séptimo mandamiento, sin embargo con la llegada de Dios ha muerto impuesta ya por Nietzche en la época victoriana, ese mandamiento seguramente debe ser uno de los más roto si le preguntásemos a Dios mismo.
¿Pero qué significa ser infiel? ¿Por qué somos infieles? Por empezar la infidelidad se toma como una traición, hacemos algo por izquierda, engañamos a nuestra pareja a sus espaldas, no es algo consensuado. Muchas veces la infidelidad se presenta cuando se dan crisis en la pareja o tensiones, generalmente uno de los cónyuges puede buscar alivio a sus tensiones o problemas de pareja a través de un amante. En nuestra sociedad occidental nos crían dentro del marco de la monogamia, la mayoría de las grandes religiones también alientan la monogamia, por lo tanto una relación extra-marital es tomado como un gran traición.
Mi conclusión personal sobre la infidelidad es que es uno al engañar a su pareja creo que hay en cierta medida una suerte de autoengaño. Tal vez hablar con nuestra pareja y decirles lo que nos pasa nos evita buscar afuera lo que no tenemos dentro. Muchas veces el “traidor” se siente tan mal por ser infiel que puede llegar a haber casos de la somatización de esta tensión a través de su cuerpo: se angustia fácilmente, se vuelve paranoico ante cualquier pregunta tipo de tipo personal como ¿dónde estuviste?
El que es infiel muchas veces le acontece lo que le pasa al que comete un crimen, siente tal remordients por haber cometido una “culpa” que inconscientemente deja pistas para que se descubra su traición.
¿Qué cuenta como un engaño?
Esto es difícil de responder porque dependerá de cada persona en particular y de la relación que tengan con su pareja y lo que considere aceptable o no en cuanto a como se relaciona su pareja con otras personas, pero he aquí algunas de las cosas que la gente considera inaceptable para una pareja:
*Flirtear con otras persona
*Hablar sobre algo sexual con otra persona
*Intercambiar e-mail o mensajes de texto
*Negar estar casado o dentro de una relación
*Pasar el tiempo con alguna persona específica
*Tener como mejor amigo alguien del sexo opuesto
*Comprar regalos íntimos para otras personas
*Tener contacto sexual con otra persona (infidelidad sexual)
*Involucrarse emocionalmente con otra persona (infidelidad emocional)
*Compartir los pensamiento y sentimientos más íntimos con otras personas
*Chatear con otras personas
Y la lista continúa...
¿Vos qué considerás un engaño?
jueves, 13 de marzo de 2008
¿Por qué las mujeres se desesperan por casarse cuando llegan a los 30 años?
Claro, habrá miles de argumentaciones en pro del casamiento y las he escuchado por parte de “ellas”, tales como: “y bueno el reloj biológico corre”, “no me voy a quedar a vestir santos”, “no quiero pasar el resto de mi vida sola”. Argumentos estúpidos por cierto si los hay, totalmente rebatibles cada uno de ellos. El reloj biológico no corre (o al menos no de la misma forma que antaño), más con las técnicas y avances médicos de hoy, y de última uno no necesita casarse para tener un hijo, o ni siquiera tener un padre, si es por ser madre se puede ser madre sin una pareja y sin la biología que ayude... Vestir santos, nadie va a vestir santos y pasar sola el resto de la vida, nos guste o no, nacemos solos y morimos solos.
Creo que esta cosa de casarse a “determinada edad” es algo que está arraigado fuertemente en nuestra cultura. Algo increíble me sucede cuando agarro una revista o pasquín sea de corazón o no, siento bronca por esos periodistas que lo primero que le preguntan a las entrevistadas mujeres es sobre su estado civil presente o futuro: sobre todo fíjense en las entrevistas a las modelitos de 19 años , las preguntas que les suelen hacer a estar niñas versan sobre: ¿y cuándo te pensás casar con tu novio? ¿tenés planes de casarte? ¿querés tener hijos? ¡¡¡¡Por Dios!! ¡Son muy jóvenes todavía, no estamos en la época de la colonia! Y si tienen 30 años, la pregunta de cajón es ya no ¿cuándo te vas a casar? sino ¿cuándo vas a tener un hijo? ¿no querés ser madre? ¿no es hora de casarte con fulanito?
¿No tenemos acaso todas las mujeres bastante con las obligaciones cotidianas que además nos tienen que imponer y “auto imponer” la del casamiento? Cierto que la presión del casamiento es ejercida tanto para hombres como para mujeres, pero todavía está esa concepción de que si un tipo es soltero a los 40 años es “un piola bárbaro” y si una mujer está soltera a esa edad decimos “uh pobre, ésta no se casa más”. El ciclo del ser humano es: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Pero no estamos todo obligados a reproducirnos o casarnos, no es condición sine quonon de todo ser humano pasar por un casamiento o reproducirse. No nos hace más o menos humanos.
Además de lo expuesto anteriormente, yo me pregunto ¿no tiene el casamiento que surgir como acto espontáneo entre dos personas? El casamiento que significa comprometer dos personas ante la ley, el Estado, la Iglesia (si optamos también por esta última) tiene que florecer como un acto sincero, como algo que nace de los corazones de los amantes y no como una “obligación” impuesta por la cultura. El medioevo se terminó, ya no nos morimos a los treinta años, no hay bases biológicos para suponer que una persona tenga que casarse a determinada edad, la única revolución que fue exitosa en el siglo XX fue la sexual, así que chicas ¡a liberarse, ya no de los corpiños como en los años psicodélicos, sino de la obligación del casamiento.
martes, 11 de marzo de 2008
Idealizar al amor o sufrir de bovarismo.
Madame Bovary: Película dirigida por Vicent Minelli en 1949 basada en el libro de Gustave Flaubert y protagonizada por la hermosa Jenniffer Jones.Madame Bovary es quizás una de las mejores novelas que he leído en mi vida. Cuando Gustave Flaubert escribió esta historia no sé en qué habrá estado pensando, pero se siente hasta en la médula el amor, la desesperanza, la idealización de su personaje principal: Emma Bovary. Muchos estudiosos de la novela atribuyen la historia de Emma Bovary a alguna muchacha que haya existido verdaderamente en Francia, Sin embargo Flaubert negó que haya basado su personaje en alguna persona de carne y hueso, llegó a decir incluso: La Bovary C’est moi. (La Bovary soy yo). Flaubert y Madame Bovary son una misma cosa, como el Cervantes y el Quijote, son retratos de ellos mismos.
Sufrir de bovarismo es estar enamorado del amor, idealizar al amor. Emma, no está enamorada ni de su esposo ni de sus amantes, tanto éste como aquellos resultan ser mediocres y pusilánimes a la vista de la Señora Bovary. Por eso podemos hacer un paralelismo entre Quijotismo y bovarismo: ambos nacen del afán de gloria, del deseo acuciante de ser protagonistas de sucesos gloriosos, lejos de la gris existencia cotidiana. Tanto Don Quijote como Emma Bovary son idealistas: uno idealiza la vida, y la otra el amor. Ambos, tanto Don Quijote como Emma fusionan la vida con las ilusiones para hacerla a la realidad más colorida, pero el final de Emma es desastroso, su amor al amor la llevará al desastre. Idealizar al amor es tratar de construir con una pompa de jabón un ser de carne y hueso que jamás existirá.
Idealizar ya sea la vida o el amor muchas veces puede ser bueno, cuando hace menos penosa la existencia, pero cuando la idealización nos lleva a bordear la locura y la desesperanza esta idealización pronto se puede transformar en terror.
Sufrir de bovarismo nos puede llevar a una insatisfacción generalizada, a ver siempre el vaso vacío y no lleno, a no darse cuenta de quien realmente nos ama. Da pena al final de la novela cuando la Bovary en su lecho de muerte se da cuenta que el único que verdaderamente la ha amado, a pesar de todos sus falencias y errores ha sido Charles, su esposo. Llevando esta novela a la vida concreta muchas veces las personas (y ciertamente las mujeres) perdemos oportunidades de conocer a hombres verdaderos, encontrando detalles insignificantes, como si fueran “grandes funestos” porque estamos seguras que el “príncipe encantado” pronto llegara. He visto blogs de mujeres tratando innumerables veces el tema de “encontrar el novio adecuado” o el “hombre de la vida” o un “novio como la gente”. He leído blogs de chicas que cuentan sus experiencias con menganito o fulanito, esperando algún día postear “la gran historia de amor”. La gran historia de amor tal vez nunca la vivan, tal vez la gran historia de amor está delante de sus ojos y no se dan cuenta... tal vez ... tal vez... tal vez...
viernes, 7 de marzo de 2008
¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar?
Tal vez a partir de esta serie de Tv. y a partir de mis hormonas en plena ebullición empecé a preguntar ¿y el amor de mi vida dónde está?¿dónde lo encuentro? Ya era duro tener 14 años, pero más duro era todavía tener que ir a un colegio de monjas y solo de mujeres. Si bien hacía actividades fuera del colegio, era difícil que me relacionara con chicos, por lo cual básicamente mi mundo era un universo femenino. Para colmo de males, no era la típica chica de salidas a discotecas, prefería quedarme en casa viendo una película, estudiando (me pasaba horas estudiando), o si salía un sábado a la noche lo destinaba a ver alguna bandita underground de poca monta que me gustase mucho. Así es que mis posibilidades de conocer a un espécimen del sexo masculino se reducían drásticamente.
Recuerdo también, que cuando me gustaba algún muchachito, en realidad no eran muchachitos, sino ya casi hombres con barba y bigotes, tenía siempre la tendencia (que luego se revirtió con el tiempo) que me gustasen chicos 10 años más grande que yo, por lo cual cuando intentaba acercarme al hombre que me gustaba me miraban como diciendo “pero si vos podés ser mi hermanita menor”, entonces de pronto el galán que me gustaba se convertía es una especie de fantasma. Para ahogar mis penas solía plasmar en mi diario íntimo, uno que me habían regalado para mi cumpleaños número 12, todas las características que yo quería que tuviera mi “amor ideal” y hacía un dibujito alusivo y ponía como título ¿dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar? Y me pasaba horas y horas pensando en como sería el amor de mi vida. Con el tiempo esta actividad fue mermando, seguramente por la inutilidad de la misma, hasta el punto que al día hoy ni pienso dónde esta el amor de mi vida... Cuando tenía 14 años no conocía los placeres sensuales, hoy de adulto ya habiéndolos conocido y tenga novio o no me sigo preguntando ¿dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar? Y sigo sin encontrarlo, la diferencia está en que no gasto el tiempo en ensoñaciones pretenciosas. Soy una paciente terminal con ese pensamiento, me siento como esos gordos que dicen “para que voy hacer dieta si el que me conoce me tiene que querer como soy”, y mientras tanto los kilos van aumentando y su salud se va deteriorando. Bueno, yo con respecto a conocer el amor de mi vida digo “¿y para que voy a perder el tiempo pensando si nunca lo voy encontrar?”. Cuando era adolescente había ilusión, hoy no, o tal vez hay una pequeñísima ilusión, pero chiquitita y pintada de color blanco y negro, mientras que la otra era a todo color e inmensa. Sería como comparar el cine actual lleno de colores y tecnicismos con los comienzos del cine. La diferencia que el cine avanzo y mis ilusiones retrocedieron. Las ilusiones de encontrar el amor de mi vida serían algo así como el cine del expresionismo alemán: blanco y negro, mudo y siniestro.


