jueves, 13 de marzo de 2008

¿Por qué las mujeres se desesperan por casarse cuando llegan a los 30 años?

Treinta años, treinta primaveras, treinta múltiplo de cinco. En la quiniela 30 es “santa Rosa”, pero más allá de lo que pueda significar este número, ¿por qué las mujeres cuando llegan a los 30 años les “urge” el casamiento? Yo, al mejor estilo Roberto Arlt soy “anticasamiento”, pero ojo, no anticasamiento por ser contra nomás, sino anticasamiento porque no puedo creer que todavía, a esta altura del partido, siga existiendo tal presión cultural que cuando una mujer llega a los 30 años se le acerca un futuro sombrío: es como una especie de fiebre repentina que se les sube a la cabeza al dar vuelta el almanaque y ver ese maldito tres acompañado a su derecha por el cero que las lleva a enloquecer. Como un virus que ataca todo el cuerpo el “yo me quiero casar” se hace presente al llegar a los tres decenios.
Claro, habrá miles de argumentaciones en pro del casamiento y las he escuchado por parte de “ellas”, tales como: “y bueno el reloj biológico corre”, “no me voy a quedar a vestir santos”, “no quiero pasar el resto de mi vida sola”. Argumentos estúpidos por cierto si los hay, totalmente rebatibles cada uno de ellos. El reloj biológico no corre (o al menos no de la misma forma que antaño), más con las técnicas y avances médicos de hoy, y de última uno no necesita casarse para tener un hijo, o ni siquiera tener un padre, si es por ser madre se puede ser madre sin una pareja y sin la biología que ayude... Vestir santos, nadie va a vestir santos y pasar sola el resto de la vida, nos guste o no, nacemos solos y morimos solos.
Creo que esta cosa de casarse a “determinada edad” es algo que está arraigado fuertemente en nuestra cultura. Algo increíble me sucede cuando agarro una revista o pasquín sea de corazón o no, siento bronca por esos periodistas que lo primero que le preguntan a las entrevistadas mujeres es sobre su estado civil presente o futuro: sobre todo fíjense en las entrevistas a las modelitos de 19 años , las preguntas que les suelen hacer a estar niñas versan sobre: ¿y cuándo te pensás casar con tu novio? ¿tenés planes de casarte? ¿querés tener hijos? ¡¡¡¡Por Dios!! ¡Son muy jóvenes todavía, no estamos en la época de la colonia! Y si tienen 30 años, la pregunta de cajón es ya no ¿cuándo te vas a casar? sino ¿cuándo vas a tener un hijo? ¿no querés ser madre? ¿no es hora de casarte con fulanito?
¿No tenemos acaso todas las mujeres bastante con las obligaciones cotidianas que además nos tienen que imponer y “auto imponer” la del casamiento? Cierto que la presión del casamiento es ejercida tanto para hombres como para mujeres, pero todavía está esa concepción de que si un tipo es soltero a los 40 años es “un piola bárbaro” y si una mujer está soltera a esa edad decimos “uh pobre, ésta no se casa más”. El ciclo del ser humano es: nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Pero no estamos todo obligados a reproducirnos o casarnos, no es condición sine quonon de todo ser humano pasar por un casamiento o reproducirse. No nos hace más o menos humanos.
Además de lo expuesto anteriormente, yo me pregunto ¿no tiene el casamiento que surgir como acto espontáneo entre dos personas? El casamiento que significa comprometer dos personas ante la ley, el Estado, la Iglesia (si optamos también por esta última) tiene que florecer como un acto sincero, como algo que nace de los corazones de los amantes y no como una “obligación” impuesta por la cultura. El medioevo se terminó, ya no nos morimos a los treinta años, no hay bases biológicos para suponer que una persona tenga que casarse a determinada edad, la única revolución que fue exitosa en el siglo XX fue la sexual, así que chicas ¡a liberarse, ya no de los corpiños como en los años psicodélicos, sino de la obligación del casamiento.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

weno será que todavía estamos en la época medieval solo que no nos damos cuenta jejeje en serio la gente de ese tiempo no se autodenomino medieval. yo creo que es la maldita presion social y el tema de hijos propios (como si los adoptados no lo fueran). nomecaso pues porque nada que ver, me gusta disfrutar tooodo y a todos solita. no es obligación reproducirse aunque seria bien weno dejar mis lindos genes y hacerle competencia a otros asi como mis queridas mascotas, sorry wena onda con la gente que se casa y tiene hijos, io creo que solo hace falta más apertura de mente, así como se progresa en temas de derechos, de género y estilos de vida, se deben tolerar a aquell@s que deciden vivir sin pareja siiiiii. y no me venagn con que hubiera pasado si tus padres hubieran pensado como tu. pos nada o alguien conoce a alguien que no existe y que se da cuenta de eso, saludos

:-) dijo...

Muy buen punto lo último que dijo Anónimo, creo que es una respuesta muy inteligente; incluso yo lo he pensado hace un buen tiempo atrás, de verdad no tiene sentido pensar en alguien quien realmente nunca ha existido, no existe y no va a existir, ¿quién puede lamentarse por lo que no existe?, ¿quién puede lamentarse por la nada?, de verdad que es algo totalmente inútil y tonto, ¡¡es una completa locura!!

:-) dijo...

... una ¡¡realmente infructuosa pérdida de tiempo!!

Walter Pacheco dijo...

Después de los 30 ya no están tan bonitas y si influye la biología, claro que si. No es lo mismo una madre de 40 con una hija de 15 que una anciana de 60 con una hija de 15.